
DemoAlmendro 2026: Agrotree en Finca Terreu, una jornada clave para el futuro del almendro en seto
6 de julio de 2026
DemoAlmendro 2026: Agrotree en Finca Terreu, una jornada clave para el futuro del almendro en seto
6 de julio de 2026La campaña del almendro no termina con la cosecha: la importancia de una buena gestión postcosecha
Septiembre es uno de los momentos clave en muchas plantaciones de almendro. La recolección concentra buena parte de la atención de la campaña y permite empezar a valorar el resultado del trabajo realizado durante los meses anteriores.
Pero recoger la almendra no significa que haya terminado el ciclo de trabajo en la finca.
Tras la cosecha comienza una fase menos visible, pero importante para preparar al cultivo para el siguiente ciclo. El almendro continúa activo durante las semanas posteriores y la forma en la que se gestione este periodo puede influir en cómo llegue al reposo invernal y, posteriormente, a la siguiente campaña.
En Agrotree entendemos esta etapa como una parte más de la gestión integral de una plantación: observar, analizar y adaptar las decisiones a las condiciones reales de cada finca.
Después de la cosecha, el almendro sigue activo
Una vez retirado el fruto, el árbol todavía tiene trabajo por delante.
Mientras las condiciones ambientales lo permiten, mantiene su actividad fisiológica y continúa desarrollando procesos relacionados con las reservas, la actividad radicular y la evolución de las yemas que tendrán importancia durante el siguiente ciclo.
Esto resulta especialmente relevante en un cultivo como el almendro, cuya floración se produce antes de que el árbol haya desarrollado completamente su nueva superficie foliar.
Por eso, una parte de los recursos que necesitará al comienzo de la siguiente campaña procede de las reservas acumuladas anteriormente.
El objetivo durante la postcosecha no consiste en prolongar artificialmente el crecimiento del árbol, sino en favorecer que complete correctamente esta última fase de actividad antes de entrar progresivamente en reposo.

El agua sigue siendo una decisión estratégica
El manejo del riego es uno de los aspectos que conviene revisar después de la recolección.

Durante las semanas previas a la cosecha pueden haberse aplicado distintas estrategias de riego en función de las características de la explotación, el momento de recolección o las condiciones de la campaña.
Una vez recogido el fruto, esas decisiones deben volver a evaluarse.
No existe una cantidad de agua válida para todas las plantaciones. Las necesidades dependen, entre otros factores, del tipo de suelo, la disponibilidad hídrica, las condiciones meteorológicas, el desarrollo radicular y el estado del cultivo.
Por tanto, la gestión debe partir de la situación real de la finca.
El objetivo es evitar que un estrés hídrico innecesario adelante la pérdida de actividad del árbol, pero también utilizar el agua de forma eficiente y coherente con las necesidades reales del cultivo.
Esta capacidad de ajustar el manejo a cada momento es especialmente importante en proyectos agrícolas de largo plazo, donde la eficiencia hídrica forma parte tanto de la sostenibilidad como de la viabilidad productiva de la explotación.
Las hojas todavía forman parte de la campaña
Después de la cosecha es fácil dirigir toda la atención hacia el fruto recogido. Sin embargo, las hojas que permanecen verdes y funcionales continúan desempeñando un papel importante.
Mientras mantienen su actividad fotosintética, el árbol puede seguir generando recursos y acumulando reservas.
Por eso conviene observar el estado general de la plantación después de la recolección: la conservación de la superficie foliar, posibles síntomas de estrés, problemas sanitarios o desequilibrios que puedan provocar una pérdida anticipada de hoja.
No se trata de mantener el árbol activo indefinidamente.
Se trata de evitar que una situación que podría haberse gestionado correctamente interrumpa antes de tiempo su funcionamiento natural.
Nutrición: cada finca necesita su propio diagnóstico
La postcosecha también puede ser un momento adecuado para revisar el estado nutricional del cultivo.
Pero, una vez más, no deberían existir recetas universales.
La carga productiva de la campaña, el historial de fertilización, las características del suelo y del agua, el vigor de la plantación o los resultados de los análisis realizados ofrecen una información mucho más valiosa que la aplicación automática de un programa estándar.
Nutrientes como nitrógeno, potasio, fósforo u otros elementos pueden desempeñar un papel durante esta etapa, pero su aportación debe responder a una necesidad real.
Este criterio cobra todavía más importancia en plantaciones de almendro en seto.
En estos sistemas, el equilibrio vegetativo es fundamental. No se busca simplemente generar más crecimiento, sino mantener una estructura adecuada, eficiente y compatible con la entrada de luz, la poda y la mecanización de las distintas labores.
Por eso, antes de decidir qué aportar, la primera pregunta debería ser otra: ¿qué necesita realmente esta plantación?

También hay que mirar lo que ocurre bajo el suelo
Una parte importante de la recuperación del árbol sucede donde no podemos verla directamente.
El sistema radicular continúa teniendo un papel fundamental en la absorción de agua y nutrientes y puede mantener periodos de actividad durante el final del verano y el otoño cuando las condiciones del suelo son adecuadas.
La humedad, la aireación, la estructura del suelo y la disponibilidad de nutrientes condicionan ese funcionamiento.
Por ello, la gestión de una plantación no puede limitarse únicamente a aquello que observamos sobre la superficie.
Entender el suelo, conocer cómo responde el sistema radicular y disponer de información sobre las características de cada parcela permite tomar decisiones mucho más ajustadas.
En determinados casos pueden utilizarse herramientas complementarias orientadas a mejorar las condiciones de la zona radicular, pero ninguna de ellas sustituye una correcta gestión del riego, la nutrición o el suelo.
Termina la recolección y empieza el análisis de la campaña
La postcosecha ofrece además una oportunidad para recorrer nuevamente la finca con una mirada diferente.
Ya no se trata únicamente de recoger el fruto. Es el momento de observar qué nos está diciendo la plantación.

¿Cómo ha respondido al manejo realizado durante el año?
¿Qué estado hídrico presenta?
¿Cómo conserva la superficie foliar?
¿Qué vigor muestra?
¿Existen diferencias entre distintas zonas de la parcela?
¿Qué información nos dejan los análisis, los datos de riego y el comportamiento productivo de la campaña?
Todas estas cuestiones forman parte del seguimiento técnico de una explotación.
En agricultura profesional, las decisiones rara vez deberían tomarse de manera aislada. Los datos recogidos durante una campaña ayudan a interpretar lo ocurrido y a ajustar el manejo de las siguientes.
